Por Manuel Fonseca | La salud, como la libertad o el poder, cobra valor cuando no se tienen. No da votos, no ocupa la agenda. Está ahí. Cuando desaparece el que puede paga y el que no, padece. Hubo una persona que pensó al revés y lo volvió obra. Ramón Carrillo quiso y pudo. Las reliquias de su legado se nos presentan como cuentas pendientes. ¿Quién fue y cómo pensó la salud Argentina? ¿Qué pistas nos ofrece para interpretar nuestra realidad sanitaria?
