Mantén el movimiento

COMUNIDAD

Mantén el movimiento

20 de Febrero de 2026

Por: Facundo Cabral

Por la felicidad del cuerpo y la grandeza de la Patria.


Intro

Vengo cargado, no tanto por la coyuntura política mundial que ya no ofrece ninguna novedad en su caos, la Guillermo morenización del Gobierno Nacional haciendo del INDEC su lecho de Procusto me tiene sin cuidado, tampoco me obsesiona la crisis moral en la que parece estar sumido occidente con sus multi mega millonarios en sus fiestas locas con menores.

El motor de la historia, se sabe, es la sempiterna batalla entre el bien y el mal, o lo que es lo mismo, la lucha de clases, jajajja. Es fácil ser moralista cuando no tenés aviones privados y millones de dólares en una cuenta bancaria. Sino preguntale a Chomsky como le quedó el chaleco.

Nada de eso será el tema de esta entrega, ¿acaso a interna del PJ bonaerense? No, dejá nomás, directamente me deprime, estamos en febrero que es una especie de domingo a la tarde del año, así que voy a refugiarme en el ritmo y lo que se dice de él.

Enero suele ser un mes en el que tengo la fortuna de desconectar e intentar planificar el año, establecer rutinas, modificar conductas autodestructivas, comprar una agenda, llenar casilleros. En el cuadrito vacío correspondiente al jueves 15 de enero anoté: Comenzar gimnasio!

Hace rato que vengo arrastrando unos kilos de más a los que nunca les di mucha bola hasta que el año pasado me lesioné los meniscos y tuve que pasar por el quirófano.

Estaba pidiéndole demasiado a mis rodillas, las dejé bancando el peso de mi inmensidad casi en soledad, así que siguiendo los consejos de mi traumatólogo, me propuse para este año tratar de encontrar una mejor forma. Es increíble cómo un día sos joven y al otro pesas 90 kilos.

Me metí al gimnasio más cerca de mi casa y pagué una promoción de 4 meses para obligarme a no claudicar en el primer intento. El primer día de entrenamiento es difícil, nadie te hace bullying pero los cuerpos perfectos de los parroquianos y el reflejo inesquivables de los espejos te devuelven algo que se siente parecido. De a poco te vas dando cuenta cómo funciona todo. Al instructor no hay que pedirle mucho, no sos especial y no estas bueno, tampoco le estas pagando un extra, ya ha visto muchos como vos, son de los siempre tienen excusas a mano para abandonar la rutina, acumuladores seriales de calorías y fracasos.

En ese trayecto me crucé con este texto de Agustina Carman que entre varias cosas sumamente interesantes escribe:

“El cuerpo hipertrofiado se convierte así en un signo moral y propone una nueva narrativa de sentido a tono con la época. Habla de orden, de método, de capacidad para sostener objetivos en un mundo caótico. En un presente atravesado por la incertidumbre económica, la precariedad laboral y la ansiedad digital, el músculo ofrece algo concreto: responde a reglas claras. Crece o no crece. Progresa o se estanca. Una promesa de causalidad en un contexto donde casi nada la garantiza”

Y es cierto, todo el discurso del progreso personal va de la mano con la disciplina y un estoicismo orientado a la monetización permanente del tiempo, incluso tomar alcohol parece estar demodé, la lógica del cálculo lo absorbe todo, ya no es un gusto que nos damos, son 360 calorías extras que hay eliminar, comerse un flan es cagarla, la vida entera se pasa por el tamiz de un excel omnisciente que todo lo mide y narra en términos de eficiencia.

Mucha Data, Cazzu, de jujuy al mundo.

El ritmo si tracciona

Amadeo Gandolfo y Camila Caamaño se mandaron una obra increíble que terminé hace unos días, ahí se proponen contar la historia del género urbano argentino (reniegan de ese término) desde una profundidad que mezcla rigor académico, crítica cultural y una genuina admiración por los protagonistas de la historia. Spoiler: lo consiguen.

En las 478 páginas de El Ritmo No Perdona -Una historia crítica del Trap, el Hip Hop y el RKT en el nuevo siglo Argentino- (Caja Negra, 2025) se permiten dialogar y darle la profundidad que merece esta nueva música popular argentina, lejos del prejuicio generacional y de la asepsia analítica, no temen situarse en los bordes de lo políticamente incorrecto para sostener sus hipótesis.

El libro es una joya plagada de referencias, citas y ventanas que van desde los orígenes del Hip Hop hasta las consecuencias líricas de la explotación laboral en este capitalismo de plataformas.

En el medio se comentan canciones como C90 de mi coterráneo John C. que desde Las Talitas irrumpió en la escena orgulloso de su motito: “La canción es una oda a la Honda C90, una moto barata y popular que es parte integral del paisaje urbano tucumano, una provincia y una ciudad en la cual el transporte público es profundamente deficiente (por no decir inexistente), lo cual llevó a generaciones enteras a adquirir los medios de transportes propios lo más baratos posibles. Es común ver a toda una familia subida a la motito, en estructuras reminiscentes al Tetris, que desafían la gravedad y cualquier noción de seguridad. La canción transmuta ese elemento de precariedad (uno de los objetos significativos y sentimentales de los que hablaba Hebdige) en una fantasía de coolness y estilo que no niega su propia condición cacharrera.”

C90 ya no es solo es solo una canción pegada sino la constatación de la ineficiencia de las políticas de movilidad en el área metropolitana de Tucumán.

Una de las críticas más recurrentes a la música urbana es el contenido de sus letras tildadas de misóginas, ultramaterialistas y huecas. En el libro Amadeo recoge el guante y analiza a que:

“Hay un componente clasista detrás de esa condena, que se mezcla, por supuesto, con una cuestión de condena generacional. Una de las pocas veces que el rock nacional fue mecanismo de ascenso social y de identificación de los más pobres fue con el rock chabón, y ahí estuvieron esos mismos adalides de la corrección para condenarlo como poco imaginativo, derivativo, bajo y chambón. ¿Y cómo no van a querer estos pibes hacer plata de la nada si todo indica que el esfuerzo y la noción de progreso perdieron sentido?”

Mientras que Camila aporta la noción sensorial:

“No me quiero olvidar de algo importante: en un mundo tan roto como el contemporáneo, en un mundo apático y capitalmente salvaje, que escuchemos música incapaz de despertarnos preguntas puede ser sanador y hasta necesario. Esta es para mí, de verdad, la sensación orgánica que las personas deben experimentar con esta música. Lo “orgánico” no puede asociarse necesariamente al hecho de conseguir likes en una publicación sin pagar publicidad, el uso común que se le da a esta palabra hoy en día, describiendo paradójicamente movimientos virtuales donde el cuerpo no participa para nada. En el terreno de lo verdaderamente orgánico es el propio cuerpo el que cuenta.”

El ritmo no perdona está buenísimo no solo por lo que dice sino por lo que dispara, en esta ocasión a mi se me ocurrió hacer algo que nunca hice en este espacio, preguntarle a los autores del libro -que tienen masomenos mi edad- y a gente más joven que yo y que está metida en la escena, que les parece que pasa en la cabeza de esos chicos que hacen y escuchan música urbana, el ritmo si tracciona y abre un espacio para escaparme del solipsismo e interactuar.

Enzocerobulto en el cancha del santo, SPDV.

Una cosa lleva a la otra

Un amigo (Santi) subió a sus historias de Ig una conferencia de prensa que dió el Indio Solari en el marco de un recital de los Redondos suspendido en Olavarría (1997), toda la escena es increíble, afuera el pueblo estaba dado vuelta y las escenas de violencia se multiplicaban, un periodista le pregunta a Solari que le puede decir a esos chicos que están totalmente sacados por la suspensión del espectáculo, Solari primero les pide disculpas y después manda:

“Ya tenemos la suficiente edad para en vez de bajarles línea a los chicos, escucharlos, porque en sus nervios hay mucha más información de futuro que lo que tipos de nuestra edad puedan tener para aconsejarlos”.

Con ese disparador, le pregunté a Miguel Yassir, a Leyla Bechara y a Amadeo Gandolfo que creen que hay en los nervios de los jóvenes de hoy, ¿cuál es la información que traen sobre el futuro?

Migue Yassir, diseñador gráfico y melómano es un referente de la cultura tucumana, yo lo conocí en la gesta cultural un espacio autogestionado que oficia de refugio y trinchera de la música emergente en la provincia, además Migue escribe y habla de música en @lucumaoficial y aprettystorm aodemusica.

Migue: El Hip Hop en Argentina vive un momento de esplendor. Cada año salen discos de altísima calidad y no solamente hay historias para contar, sino que hay ganas de experimentar y hacer cosas nuevas. Se experimenta con el sonido a nivel instrumental, con la métrica, con la voz. Es difícil estar al día sobre todo con la nueva generación del trap, que no solamente traen los sonidos más frescos sino que les dan una vuelta de tuerca, con el objetivo de que en cada canción se genere algo único. Tenemos personajes interesantísimos como Santicuado.Q que rapea pero parece estar más cerca del spoken word, rimando con las palabras más rebuscadas del lunfardo mientras dispara referencias a King Crimson, Eric Satie y Baryshnikov. En la otra punta encontramos a figuras como el tucumano Enzocerobulto, que cuenta las aventuras de la noche bajo un estado de lisergia total, que se traduce a ese autotune tan fuerte que lo distingue del resto de raperos en su género.

Una guitarra criolla de las más baratas ronda los $100.000, mientras que el costo de salir a rapear a una plaza es $0. El factor económico es central, y aunque los tópicos y narrativas varían de acuerdo al estilo, de lo que todos hablan en algún momento es de su relación con el dinero. Nadie tiene la vida resuelta y de una forma u otra termina apareciendo en las letras aunque sea de forma sutil. Aunque se sigan presumiendo en algunos videos los fajos de billetes, las cadenas y las victorias, no es la falsa ostentación que existía en 2017. Los que lo hacen es porque están haciendo plata de alguna forma u otra y te lo están contando.

Otra forma de escribir está tomando relevancia sobre todo en los más nuevos (Elaiyah y eluney benedetti, por citar a dos de los más destacados debuts del 2025): el factor emocional. Son letras con una sensibilidad melancólica y desgarradora que remiten en cierto punto a canciones que la misma portada de “Abrazando la soledad” hace referencia: el mítico disco de Néstor en Bloque “Mi Unico Amor”.

La actualidad del Hip Hop argentino se está expandiendo. Hay ganas de crecer como movimiento, de generar estructura y de hacer plata. Vivir de la música, vivir bien, y hacer buenos discos. El camino se está construyendo.

Leyla Bechara es politóloga, escritora e investigadora cultural, redactora creativa, publica regularmente en la revista demodé y además forma parte de Ceibo un canal abocado a dar la batalla por la soberanía cognitiva. A Leyla la conocí por el compañero Chenna de El Aluvión que me invitó a un ciclo de conversación sobre el peronismo (F.R.A.G.U.A) y se puede ver aquí:

Leyla: Es una pregunta que invita a un análisis sociológico profundo para no caer en el reduccionismo de decir que la música urbana es solo una oda a la cultura de la ostentación.

Si bien esos elementos están, creo que hay un pulso creativo mucho más interesante que tiene que ver con la democratización de las herramientas de producción en Argentina. En ese sentido, yo siempre reivindico el impacto revolucionario del programa Conectar Igualdad; fue el acceso a la computadora lo que le dio un poder de fuego inédito a los sectores populares, un fenómeno muy similar al que vivió el rap en sus orígenes con los sintetizadores.

A esta base tecnológica se le sumó una transformación radical en la distribución a través de plataformas como Spotify, que permitió que el contenido circule sin los filtros de la industria tradicional.

Por eso, me parece que el foco no debería estar tanto en ‘qué gritan’ las canciones, sino en lo que representan: así como la cumbia villera narraba la carencia, la música urbana actual expresa los deseos y las aspiraciones de esos chicos que persiguen un sueño.

El verdadero mensaje hoy es la capacidad de hacer, el hecho de que Argentina haya tenido en los últimos años un boom de de niños o jóvenes promesas de los sectores populares llegando a grandes escenarios, desde Elegante hasta Milo J dice más del arte que su propio contenido.

Si tuviera que seguir la directriz del Indio Solari me fijaría en eso, en cómo seguir dándole herramientas a los jóvenes para que sigan usando la cultura para algo mucho más potente que la insatisfacción que puede dar la vida la vida en un barrio.

Amadeo Gandolfo es tucumano, historiador y doctor en ciencias sociales, fue parte del blog El baile moderno y escribe regularmente en El evangelio el coyote, yo lo conocí por amigos en común en mi provincia y una vez lo invité a nuestra biblioteca popular para hablar de Mark Fisher a quien alguna vez entrevistó.

Amadeo: Creo que lo principal a tener en cuenta a la hora de pensar en esos nervios, esos ritmos y esos mensajes tiene que ver con la permanente crisis económica Argentina en los últimos 10 años que no ha sido gratuita. Argentina tiene una marca muy singular de ansiedad y de deseo de pegarla y hacer plata que están marcadas por esas crisis, básicamente porque vivimos en un país en el que la plata nunca alcanza.

Hay además una crisis total de la representación política, en el libro lo digo, no hay ningún país donde se hable tanto de plata como en la argentina.

Después también está la irrupción de internet y las condiciones de producción del arte y la cultura en los últimos 15 años, creo que hay una infección en las formas de buscar notoriedad a través de internet que es cada vez más zarpada, cada vez más desbocada y efímera.

Desde cómo está organizada la industria discográfica hasta como se ha concebido y naturalizado que la única forma de ganarse la vida es entregarse a una autoexplotación de tu imagen y tu presencia en internet.

Igual yo creo que muchas de las cosas que decimos en el libro hoy están un poco en cuestión, la onda hoy es diferente, es interesante pensar que este año Duki, Neo Pistea e YSY A, han sacado discos que han pasado prácticamente desapercibidos.

Las generaciones más nuevas tienen como dos caminos en bogas, uno el del prestigio y la intelectualidad que es básicamente la de conectar el hip hop con la tradición musical argentina (folklore, tango, rock nacional de los 70) y buscar, así como en EEUU buscaron la inspiración en los samples de (soul,funk, blues), inspiración en los samples de estas músicas populares argentina.

El otro camino es el de la desacralización absoluta, el del hiphop entendido como algo lúdico, chistoso y absurdo que es el camino de los P.I.L.F (swaggerboyz, Turrobaby, Zell).

Lo que sí se nota mucho todavía es que es un movimiento sin representación política clara y eso es parte del síntoma de la crisis de representatividad política de la época.

Son gente que naturalmente deberían ser kirchneristas por decirlo de alguna forma pero creo que como mucho de nosotros están hinchados las pelotas de las internas, de Máximo, Cristina y toda esa rosca basada en una especie de capital cada vez más pequeño.

Estos pibes apoyan causas que sienten justas desde lo LGBT y los DDHH pero que hoy esas causas no están referenciadas con ningún político en particular.

Tu No metes Cabra, El conejo Malo.

Yo siempre quise ser Bichote

Estas charlas me ayudaron a pensar esas interacciones siempre activas entre la música y la política.

Si bien el ecosistema de la música urbana argentina sigue dominado la narrativa del ascenso social rápido, el paso «de pobre a rico», el objetivo de «coronar», las gold chains, los dólares y el sueño de Miami, hoy según las tendencias del estilo Milo J, Mir Nicolas, proyectos como Alkoy, vienen mostrando que hay otros temas a los que los jóvenes le están prestando atención. 

Un punto de inflexión temprano y sorpresivo ocurrió en mayo de 2021, cuando El Doctor lanzó «Ni Macri ni Kirchner». Hasta ese momento, el trap argentino rara vez abordaba la política nacional de forma tan frontal, y mucho menos utilizando nombres propios desde el título mismo. Aunque la canción no pretende ser un tratado de ciencia política, sus barras capturaron el clima de hartazgo social:

«Si no compro ni con Macri ni con esa peli / Ni Macri ni Kirchner / Ni Che Guevara ni Hitler».

Con este tema, El Doctor medio cagandose de risa, se salió del molde y supo leer antes que muchos que la idea de que «todos los políticos son más o menos lo mismo» estaba germinando con fuerza. Ese mismo rechazo visceral a la polarización tradicional y a las figuras históricas es el que, poco tiempo después, Javier Milei lograría interpretar y capitalizar en las urnas al triunfar sobre «la casta».

Hoy, esa semilla de rechazo al status quo muta hacia expresiones aún más disruptivas. A medida que la utopía de hacer plata rápido choca con la realidad económica, emerge en la juventud una suerte de rebeldía nacional en ciernes que resulta fascinante. El álbum debut de AgusFortnite, Bobajistan, es el síntoma perfecto de esta nueva ola. Su obra arranca con una especie de manifiesto provocador, que mezcla teorías conspirativas con un fuerte nacionalismo antiimperialista:

«Nacido en Bobajiztan, Inglés nunca voy a hablar / El 9/11 fue autoatentado / Tengo las fuentes y no fue deseado / Todo para incriminar a otro estado / Odio al Inglés, pero a las Inglesas yo le mando».

A través de un disco plagado de referencias directas —con canciones de corte «anti-ingleses» y reivindicaciones de las Malvinas Argentinas—, esta nueva vertiente demuestra que la música urbana está mutando. Dejó de ser un simple vehículo de fantasías de consumo para convertirse en un megáfono de la incorrección política y la búsqueda de una identidad propia que, completamente desconectada de los relatos partidarios tradicionales, construyendo una particular forma de resistencia a la que me gusta prestarle atención.

Si te gusta lo que hacemos y/o simplemente querés darnos una mano para seguir construyendo este espacio, podés apoyarnos con una suscripción mensual o aporte único.

Comunidad

Última editorial

Informes

Si te gusta lo que hacemos y/o simplemente querés darnos una mano para seguir construyendo este espacio, podés apoyarnos con una suscripción mensual o aporte único.

Comunidad

Última editorial

  • Dónde está la CGT

    Por Agustín Chenna | Un nuevo retroceso en los derechos laborales, conquistados por el peronismo, en manos de un gobierno…

Informes

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *