¡No va más!

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¡No va más!

4 de Octubre de 2026

Por: Juan Francisco López Salgado

Prohibir, regular, liberar y las mil formas de encarar el juego virtual. Del fútbol a la p#rn#gr#fí#, desde los influencers a los poblados de la patria.


“Roja la sangre, verde el paño de la libertad” decía Ciro en la canción Ruleta de Los Piojos. Como una trampa, los juegos de azar que te pueden cambiar la vida en 2 minutos y liberarte para siempre de la sacrificada vida del laburante, también y por lo general se convierten en una cárcel enmarañada de deudas que te destruyen psíquica y socialmente. El cuento entra por todas las pantallas y para todos. Según UNICEF el 24% de los pibes entre 12 y 17 años han apostado al menos una vez.

Desde que finalizó el mundial, según el ARCA (AFIP), la recaudación por apuestas online ha subido un 40%, parece que la agresiva campaña publicitaria de las distintas casas de apuestas surtió efecto. La jugada fue obscena e invasiva, desde la utilización del máximo ídolo en la historia del fútbol recientemente fallecido a muñecos extraños de dimensiones de play 1 que se escapaban de la matrix para vivir entre la hinchada fueron repetidas infinidad de veces en cuanta pausa se diera durante los distintos partidos. Una cosa de locos.

Cuando volvió el fútbol nuestro de cada día tampoco cambió mucho la cuestión y si sumamos que al menos 10 de los 30 equipos de primera tienen como mainsponsors este tipo de negocios la cosa se vuelve más jodida. Y ni hablar que 5 de esos 10 son los más populares de nuestro país. Y eso que solo estamos hablando de las plataformas de juego reguladas por el Estado.

La dimensión desconocida son las plataformas ilegales, que potencian muchísimo la problemática. No solo porque multiplican la cantidad de jugadores y carecen de las mínimas reglas que le “dificultan” a los menores acceder a sus servicios. En ciudades pequeñas de nuestro país se han vuelto empleadoras de gran cantidad de jóvenes, con sueldos y comisiones imposibles de igualar en otro tipo de trabajos. De la uberización del empleo a la onlyfanacion podríamos decir.  

Como sabemos, acá el Estado está bien gracias, pero podemos entender porque Lula metió una prohibición total del juego online y una línea de ayuda y subsidios para los endeudados. Parece que en Brasil la cosa es peor y por esto la medida es apoyada según encuestas por casi el 75% de los brasileños. Los únicos que patalean son los clubes del país vecino que desde que liberaron la posibilidad de ser SAD (sociedades anónimas deportivas) no han parado de inflar sus presupuestos con cualquier aportante que caiga.

En el mundo no solo los estados están tomando nota de la situación, en la Premier League (liga inglesa de fútbol) entró en vigor la regla votada hace 3 años que prohíbe desde esta temporada que las casas de apuestas estén en el frente de las camisetas de los clubes. Y eso que la temporada pasada 12 de los 20 planteles participantes tenían de publicidad principal alguna casa de apuestas. Esta medida fue votada por los equipos participantes hace 3 años ante el incremento de los casos de ludopatía en Inglaterra, parece que no es necesario que te obliguen si le pones un poquito de humanidad.

En el mundo de los influencers ya hay casos en los cuales la justicia ha fallado contra las figuras por publicitar casas de apuestas ilegales, pero nada se ha logrado tocar con las plataformas con licencias aprobadas por las distintas provincias. La no regulación lleva a que cientos de streamers que no tienen popularidad masiva se pasen horas y horas apostando en vivo para las pocas decenas de personas que los ven.

Llegan a pagar desde 1.000 a 4.000 dólares mensuales para mantener a muchachos y muchachas apostando 8 horas diarias en sus lives. En otra industria del entretenimiento donde las campañas son aún más agresivas es en el contenido nopor, donde la mayoría de las actrices de Sudamérica publicitan a la misma casa de apuestas con curso legal en todo Latam. Me lo contó un amigo… (no juzgar, si el cineasta oficial se enamoró de una IA, yo solo investigo).

Más allá del chiste y el análisis, les dejo contactos a donde pueden acudir si sienten que la cosa se puso fea o si algún amigx o familiar está teniendo problemas con el juego. Nadie se salva solo.

En la Provincia de Buenos Aires poder llamar al 0800-444-4000 o al 0800-222-5462 del Programa de Prevención y Asistencia al Juego Compulsivo.

Y en todo el país podés llamar a la línea 24hs de jugadores anónimos (011) 15-4412-6745 o entrar a su sitio web https://jugadoresanonimos.org.ar/  

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